domingo, 31 de julio de 2011

~5~

- ¿Malfoy? - mi amiga tenía una O por boca.

- Que sí pesada, que sí.

- ¿Enserio? Es que no me lo puedo creer... ¿Malfoy diciéndoye que te quiere? A ver si estaba bajo una maldición Imperius y tú no saberlo...

-¿Tanto te cuesta admitir que lo que te digo es cierto? - la interrumpí muy enfadada - Mira Daphne, tú sabes que nunca he querido a nadie, es más , siempre he odiado a la gente y a quien menos lo hiciera ese o esa me caía bien, como fue tu caso durante unos años... Pero al final he conseguido quererte como amiga, y ahora, también poder "encariñarme" de Draco. No creo que sea tan difícil de entender.

Cogí aire tras el pequeño, pero sincero, discurso que la había soltado a mi amiga.

- Lo siento mucho Mag... Pero es que conociéndoos a ambos era... Demasiado extraño, compréndeme.

- Tranquila... He pagado todo contigo. Todo lo que me he estado guardando durante años, lo he pagado contigo. Soy yo la que lo siente...

Tras un largo abrazo, continuamos paseando por los pasillos del colegio. Estaba nevando como si nunca antes hubiese nevado, por lo que no nos dejaban salir afuera.

Divisé a lo lejos esa melena rubia platino de espaldas, mientras que Blaise hablaba entretenidamente con Parkinson.

- Hola - sonreí a la vez que pasaba los brazos por el cuello de Draco abrazándole por detrás - Que raro Parkinson, si hoy puedes moverte.

Sonreí de medio lado al ver como los chicos y Daphne se reían tapándose la boca con la mano, y a una Pansy demasiado indignada marchándose rápidamente de allí con su ejército de secuaces.

- Que mala persona que eres - contestó Daphne con una gran sonrisa en su cara.

-¿Qué? No he dicho nada que no fuera cierto.

Comencé a andar dada de la mano con Draco, quien a cada cinco segundos más o menos, se giraba a darme un beso en el cuello, en la oreja y en los labios, alternando los lugares.

- ¿Habéis conseguido encontrar la organización de Potter y amigos? - mi amiga rompió el silencio.

- No, todavía no hemos conseguido nada más que saber que entran en una puerta que luego desaparece - contestó Blaise y luego se encogió de hombros.

-Creo que he leído algo sobre eso... - me quedé pensando unos instantes.

- Pues si averiguas algo... Avísame - repuso Blaise.

- O a mí mejor - Draco me sonrió y me mordió levemente la oreja antes de continuar caminando.

------------------------------------------------------------------------------------------------

- ¡Lo tengo! - grité entrando en el Gran Comedor con varios rollos de pergamino en mis brazos.

- ¿El qué? - dijo Goyle pasivo.

- La razón por la que no tienes cerebro - contesté borde mientras que sonreía y me sentaba entre Blaise y Draco - Tengo información sobre la Sala de los Menesteres.

- ¿La qué? - preguntaron ambos a la vez.

- La sala en la que se esconden Potter y los imbéciles de sus amigos.

- ¿Qué has encontrado? - dijo Goyle ahora más interesado.

- La sala de los Menesteres es una sala oculta en cualquier mapa de Hogwarts. Sólo se muestra a las personas que realmente necesitan algo urgentemente y se equipa con todo lo necesario para ese propósito.

- Entonces sólo puedes entrar en esa sala si sabes lo que hay dentro ¿no? - preguntó el rubio.

- Exactamente. O eso, o que entres con alguien que sabe lo que hay ahí.

------------------------------------------------------------------------------------------------

- ¡No empieces otra vez joder! No voy a ir contigo estas navidades Draco.

- Pero ¿por qué no? - contestó aún más enfadado que antes.

- Porque es el primer año, desde hace 10 que puedo pasar las navidades con mi padre... Entiéndeme por favor - puse una mano en su hombro.

- Pues que se venga él también. Y tu hermana si quiere. No hay problema alguno, ya se lo he dicho a mis padres.

- Claro, voy a llegar yo a mi casa y les digo : Papá, Irenne, que los Malfoy nos han invitado a su casa en navidades porque salgo con su hijo.

- Oye, pues no está mal - sonrió.

- Nos someterá al sexto grado.

- No hemos hecho nada... Todavía - me guiñó un ojo travieso.

- Te odio por convencerme tan rápido, enserio - me abrazó fuertemente - Me estás... ahogando...

- Es que vas a pasar navidades conmigo, y quien sabe lo que puede pasar... - me lamió la mejilla y sonreí.

- Eres un asqueroso - se encogió de hombros.

Nos tumbamos, y me apoyé en su pecho mientras que veíamos como varias personas de último curso estudiaban para los últimos exámenes antes de las vacaciones.

jueves, 28 de julio de 2011

~4~


Me desperté temprano. Odio que sea fin de semana y levantarme antes que cualquier día lectivo ¿por qué? ¡Porque no tengo clase! Joder.

Bajé a la sala común, no podía aguantar más intentando quedarme dormida dando vueltas por la cama, porque así, sí que es inútil.

Encontré ''El Profeta'' y comencé a leer sentada en una butaca orientada a la ventana, no tengo nada que hacer, así que, hasta que me entre el hambre.

Noté caricias por mi pelo, y leves besos por el cuello, pero me limité a seguir con mi lectura.

- ¿Ya estás caliente desde por la mañana temprano? - me hizo notar la afirmativa con el roce de sus labios por mi cuello - Blaise, deberías de mirarte ese problema.
- No soy Blaise - me giró y vi a un Draco Malfoy, despeinado y sonriendo de lado pícaramente.
- Da igual, también tendrías que mirártelo - solté una pequeña risa.
- Ah, perfecto - se tiró en el sofá de delante mía - Con Zabini sí y conmigo no... Debe de ser que te van los morenos.
- No es eso, imbécil - me senté encima suya - Me van todo tipo de chicos, salvo los pelirrojos. Pero es que con Blaise, es demasiado fácil y no es especial.
- ¿Y conmigo sí? - se acercó tanto a mí que podía diferenciar los distintos tipos de azul y gris de sus ojos.
- No del todo. Pero si una tía consigue estar con Blaise y contigo, será más especial contigo porque no eres tan fácil. Por eso, gustas más - puse el dedo índice en sus labios deteniéndole.
- Eres difícil, diferente, dura y rebelde... No sé como he tardado tanto en conocerte - puso sus manos en mi cintura.
- Fácil... Porque tú, no eres así - me levanté y salí de allí con una sonrisa en mis labios.

------------------------------------------------------------------------------------------------

*2 semanas después*

Por fin quedaban apenas unos cuantos días para que fuesen las vacaciones de Navidad.
Miles de chicas se paseaban por Hogwarts con ramas de muérdago escondidas para enseñarlas en el momento adecuado.

Me dirigía hacia los nevados jardines para poder tener algo de tranquilidad. La necesitaba.

Hidflewn, mi lechuza se posó a mi lado con una carta y un rollo de pergamino enganchado en las patas.

- Bien hecho - comencé a acariciarla antes de que volviese a retomar su vuelo en círculos por encima mía.

Querida Hija:
Espero que estés preparando las cosas para volver a casa por navidad. Aquí, todos te echamos de menos, incluso tu hermana Irenne, y ya sabes lo que la cuesta decir eso.
Por cierto, si quieres puedes traer a alguien a pasar las fiestas con nosotros este año. Me has convencido, sonríe por eso.
Te esperamos en pocos días.
Un beso. Papá.

Sí, mi padre era así de extraño que escribía al revés. Esbocé una gran sonrisa al terminar de leer la carta. Mi hermana Irenne me saca 3 años, por lo que ya no la veo ni en la escuela, y desde que se puso a trabajar, mucho menos.

Desenrollé el pergamino hasta encontrarme con una letra que no conocía a primera vista.

Te espero en el último lugar por el que el Sol se pone. Espero que sepas donde es.

¿Qué si sé dónde es? ¡Pues claro que sí!
Me levanté del suelo, guardándome ambas cartas en el bolsillo de la falda y comencé a andar.

-------------------------------------------------------------------------------------------------

- Creía que no ibas a venir - me giré y vi a la razón por la que no había estado relajada ni un solo segundo en estas dos últimas semanas.
- ¿Qué quieres Malfoy? - me crucé de brazos enfadada.
- Verte.
- Me ves todos los puñeteros días. No paras de acosarme. ¿Qué quieres? Tengo cosas mucho mejores que hacer que estar aquí.
- ¿Mejores que estar conmigo? - rió - Lo dudo.
- ¿Qué te apuestas? - me apoyé en una de las columnas del puente.
- Lo que tú quieras - me acorraló entre su cuerpo y la piedra.
- ¿Ya me vas a decir lo que querías? Enserio, tengo que hacer cosas más...

Pegó sus labios a los míos al mismo tiempo en que sus manos se posaban en mi cintura.
No quería seguirlo, pero eso, es casi imposible.

Le continué el beso sin aumentar ni la intensidad, ni haciendo nada más que eso.
Sus manos bajaban por mi espalda, desde mi cintura.

- Draco, para - le aparté de un empujón - Ya te dije que no quería nada contigo.
- ¡Por eso hemos venido aquí! ¡Porque yo sí! - gritó enfadado.
- ¡Pero también tienes que tener en cuenta el resto de opiniones! - contesté borde - ¡No todo gira en torno a ti!
- ¡Ya lo sé! ¿Te crees que soy tan estúpido? - se giró dándome la espalda - Sé que todo mi mundo no gira en torno a mí, pero sí sobre tí... - susurró.
- ¿QUÉ? - abrí la boca y me la tapé con la mano - Repite eso...
- Que estos días ''acosándote'' como dices tú, han sido porque desde la mañana en la que me dijiste que conmigo sería ''especial'' - recalcó mucho las comillas - he intentado que así fuese. Y me he dado cuenta de que estoy loco, sí loco, por poder tocarte, por tenerte conmigo, por besar cada parte de tu cuerpo y que susurres mi nombre en mi oído.
- Draco, yo...
- No, ahora parezco un gilipollas tan grande como Weasley, Longbottom o hasta Potter. Bah, ya veo que es imposible contigo.

Comenzó a andar a paso rápido como si quisiera evitarme lo antes posible.

¿Enserio todo eso había salido de la boca de Draco Malfoy? ¿El mismo Draco Malfoy repugnantemente prepotente y chulo de siempre? ¿Enserio?

- Espera - le cogí del brazo haciendo que se parase y girase para mirarme - No eres tan gilipollas como esos tres. Eso sería imposible - sonreímos - Pero sí que eres un gilipollas enorme por no haberme dicho esto antes. Te he llegado a odiar Draco Malfoy, tanto que podía haberte matado sin ningún remordimiento después.
- No hubieses sido capaz - volvió a salir el prepotente y chulo de siempre.
- No empieces - negué con la cabeza - Sabes que sí hubiese sido capaz.

Se encogió de hombros y le cogí la mano haciendo que mirase alternativamente a nuestras manos y luego a mi cara rápidamente.

- No soy tan difícil como creéis todos. Es pura fachada - sonreí y tras depositar un leve beso en sus labios comencé a andar soltando su mano.
- ¡Eh! ¡No me dejes aquí tirado! - corrió hacia donde me encontraba y me cogió la mano - ¿Entonces?
- Que podríamos intentar algo. Pero no te ilusiones demasiado.

Rió y continuamos andando sin un lugar fijo al que ir.

¿Y si me equivocaba? Bah, prefiero cometer mis propios errores y luego saber aprender de ellos, a no aprender de nada por ser una santa.








martes, 26 de julio de 2011

~3~


Las semanas, y los meses en Hogwarts se pasaban demasiado rápido, y más si tenías que ''estudiar'' para los TIMOS desde casi principio de curso.
Pocas veces se veía la sala común vacía, pero hoy, era una de esas veces.


- Ten cojones a repetirlo de nuevo - dije soltándome de los brazos de Blaise, quien intentaba que no le partiera la boca a Pansy Parkinson de una hostia.
- ¿Por qué? ¿No te has enterado aún? - replicó con sorna - Te veía tonta Grimts, pero no hasta ese punto.
- Repítelo.

Se levantó de una de los sillones verdes con los bordes plateados que teníamos en la sala común, para ponerse a escasos diez centímetros de mí.

- Maldita sangre sucia. Eres igual de zorra que la squib de tu madre. ¿Te lo vuelvo a repetir, o ya te ha quedado claro? - Blaise me volvió a pasar sus brazos alrededor de mis hombros para no lanzarme contra ella.
- Que me tengas envidia porque ni Blaise ni Draco se fijen en ti, no es mi culpa Parkinson. Esos méritos son sólo tuyos - respondí con una gran sonrisa.
- Já. No intentes hacerme sentir mal. No lo conseguirás - dijo entre dientes.
- Envidia, envidia, envidia... No sé como te han puesto en Slytherin. Serías una gran Gryffindor.

Vi como cerraba el puño sobre su bolsillo derecho, cosa que ya estaba deseando.

- Por cierto Maggie... ¿Cómo está tu madre? Se lo debe de pasar muy bien viéndote desde la tumba ¿no? Pobrecilla... Ha acabado donde debería de haber estado desde hace mucho tiempo - se rió con esa maldita voz de pito que sólo ella tiene.

- Repítelo - susurré.
- ¿No te quedan claras las cosas a la primera? Estúpida, al igual que tu madre - se dio la vuelta.

Reaccioné ya a la defensiva. Se pueden meter conmigo, pero no con mi madre, y menos burlándose de ella.

- ¡Petrificus Totalus! - grité apuntándola con la varita en menos que cierras los ojos cuando pestañeas.

Parkinson se quedó de espaldas, mirando a las cuatro niñas que tenía como amigas, quienes me miraban sorprendidas.

- ¿Alguien más tiene algo que decir? - todas negaron rápidamente con la cabeza.

Me senté viendo como las niñas hablaban con una Parkinson cagada de miedo, a la vez que celosa.

-¡¡CHICOS!! ¡Hay bronca! - gritó uno de los novatos de primero, tal vez segundo curso.
- ¿Qué pasa? - dije bordemente.
- La profesora Trelawney y Umbridge.

Tras decir eso, Blaise y yo nos quedamos a solas en la sala.

- ¿No vas a ir? - me preguntó sentándose a mi lado.
- No. No me parece muy interesante que digamos. Y más, después del exaustivo exámen que les ha hecho esa bruja a todos los profesores. Incluyendo Snape... ¡Snape!
- Ya bueno... - agachó la cabeza.
- Me aburro... No insultar a Parkinson me aburre ¿lo sabías? - le miré, seguía con la cabeza agachada.
- Podríamos hacer algo juntos - puso su mano en mi rodilla y comenzó a besarme en el cuello.
- Estás loco - cerré los ojos - Como alguien nos pille, se nos cae el pelo.
- Lo sé. Y tú sabes que la adrenalina del momento te encanta - paró un momento y continuó mordiéndome la oreja.

------------------------------------------------------------------------------------------------

Siempre he creído en el ''don de la oportunismo'' del ser humano, pero ahora, ya está confirmado de que no puedes hacer algo sin que alguien te joda el momento.

Me entenderéis cuando os diga que estaba sentada encima de Blaise, sin camisa, al igual que él, mientras que nuestras lenguas jugueteaban la una con la otra, y notando como Zabini tenía tensas dos varitas, en lugar de una como hasta hacía escasos segundos, en el pantalón, cuando escuchamos entrar a alumnos de Slytherin en la sala común.

Por suerte, me dio por subir a las habitaciones de los chicos, y no quedarnos en la sala común como había dicho él.

- Me tengo que ir - dije cogiendo mi camisa y saliendo corriendo hacia la habitación de las chicas.

-----------------------------------------------------------------------------------------------

- ¿Dónde cojones te habías metido? - dijo Daphne sentándose al lado de Blaise y dejándome el hueco de al lado de Malfoy libre.
- Digamos que tenía cosas más importantes que hacer que ver a Trelawney y a Umbridge pelearse - miré disimuladamente a Blaise quien me sonrió pícaramente.
- No te has perdido nada, la verdad - dijo aquel rubio prepotente, pero tremendamente buenorro, acercándose a mí - Aunque tienes un poco de mal gusto - me susurró al oído y luego sonrió.

Me giré y vi a Daphne y Blaise entablando una conversación con Nott y Pucey.

- ¿Celoso? - le di un leve mordisco en la oreja a Draco, a quien se le puso la piel de gallina en nanosegundos.
- Para nada... - contestó con un hilo de voz.
- Cualquiera diría lo contrario - comencé a cenar con una sonrisa triunfal en los labios.





jueves, 21 de julio de 2011

~2~


A los pocos minutos de llegar al compartimento de los chicos, Blaise y Daphne ya estaban intercambiando saliva, caricias y lo que no eran caricias, suspiros y demás cosas que me impedían concentrarme en mi libro, y a Malfoy no dejarle descansar.

La pareja estaba sentada justo a mi lado, por lo que los ruiditos se escuchaban mucho más alto, al contrario que Draco, que estaba tumbado todo lo largo que era en el sofá que daba enfrente de esos dos.

- ¿Te importaría dejarme un sitio? - dije lo más amable que pude, levantándome y quedándome enfrente de Draco.
- Túmbate a mi lado, no me pienso levantar - se echó hacia la derecha lo más que pudo.
- Ahí no cabemos los dos... - me miró y sonrió pícaro - ¡Ni loca! ¡No no y no! Prefiero sentarme al lado de esos dos.
- Anda Maggie, si era broma... - se incorporó hasta sentarse con las piernas estiradas dejándome un hueco considerable.
- Gracias - respondí borde y me senté.

Volví a abrir mi libro, dispuesta a concentrarme en la lectura, pero debe ser que hoy todos los planetas se han alineado en mi contra.

Las luces de todo el tren se habían ido. La mayoría de los niños de 1º curso ya estaban gritando, mientras que los prefectos intentaban calmarles.

- Lumos - dije apuntando con mi varita al libro para poder ver algo.
- La maldición Cruciatus... Interesante - dijo Draco, quien se había asomado por encima de mi hombro para ver lo que leía.
- ¿Interesante? - le miré.
- Sí. ¿Estás practicando para hacérsela a Weasley? - comenzó a reírse.
- Tal vez. Aunque también podría hacérsela a un Malfoy - le miré amenazante y continuó riéndose.
- No serías capaz.
- No te apuestes nada Draco... - dijo mi amiga mientras paraba para coger aire.

Esbocé una sonrisa triunfal al ver que Draco tragaba y volvía a cotillear lo que estaba leyendo.

- Cuando acabe te dejo el libro si quieres - dije sin apartar la vista de un hechizo '' Como dejar una parte del cuerpo inmóvil''
- No quiero leer - le miré y vi que me estaba mirando el poco escote que llevaba.
- ¡Eres un cerdo! ¡Apártate ahora mismo de mí! - le grité enfadada.
- Anda Mag... Si sabes que lo estás deseando - me cogió de los brazos y me tumbó en el asiento poniéndose encima - Tal vez, incluso más que yo... - sonrió de nuevo.
- Draco, Draco, Draco... ¿Cuándo aprenderás a que no todas están locas por ti? - le guiñé un ojo.
- Cuando tú aprendas a que no hay que vacilar a alguien que está en mejores condiciones que tú.

¿Este quiere jugar? Se ha cagado.

- Sería un desperdicio usar contigo alguna de todas estas maldiciones... - comencé a acariciar el pecho del rubio quien se fue poniendo, cada vez que bajaba un poco la mano, más ''contento'' - ...Aunque pensándolo bien... Podría dejar los pedazos que quedasen de ti a las niñas de cuarto y quinto. Se morirían por tener un pedazo de Draco Malfoy en sus camas - le sonreí maliciosamente y vi como se le iban agrandando los ojos poco a poco.
- No te atreverías - me susurró al oído.
- Mira lo que estaba leyendo antes de que me interrumpieses - alzó la vista y pude observar como se quedaba aún más blanco de lo que era.

Inmediatamente, se separó de mí y pude volver a mi lectura.

------------------------------------------------------------------------------------------------

- No me ha gustado nada de nada la tal Dolores Umbridge. Pero nada - la dije a Daphne tras salir del Gran Comedor.
- Me da mala espina. Aunque he visto como Potter comentaba algo con sus amiguitos de ella - sonrió - Me empieza a caer algo mejor.

Ambas reímos y entramos en la sala común de nuestra casa.

- ¿Sabes que este va a ser un año movidito? Lo intuyo - dijo Malfoy acercándose a donde nos habíamos sentado, acompañado de Crabbe y Blaise - Hola chicas.
- Púdrete Malfoy - respondí antes de largarme de ahí. No soportaba a Crabbe, y él lo sabía.










lunes, 18 de julio de 2011

~1~


Acaricio su rubio pelo, con el que cualquier chica soñaría, y de hecho, sueñan, mientras que él se deshace del polo blanco que nos es obligatorio llevar en la escuela.

Nadie podría explicarse como yo, y más conociéndome, he conseguido liarme en varias ocasiones con Blaise Zabini y ahora, acostarme con Draco Malfoy.

Su boca se entretiene en mi cuello y mis manos van desabrochando su pantalón.

Y digo que nadie podría explicárselo, ya que no soy la típica chica con la que se han liado, barrita, acostado en estos últimos dos años.
Ni yo misma sé como he podido acabar donde estoy, arrinconada en la pared del dormitorio de los chicos, con mis piernas alrededor de la cintura de Draco mientras nuestras lenguas juegan la una con la otra.

Bueno, en parte sí que lo sé, principalmente porque lo he vivido. ¡Ah! Ya se me olvidaba. No me he presentado.

Soy Maggie Grimts, una sangre limpia, y acabo de terminar mi 5º curso en Hogwarts en la casa Slytherin, algo raro, ya que en mi familia siempre han sido de Gryffindor.
Antes de entrar en la escuela, mi mejor amigo era Ronald Weasley, extraño ¿verdad? Y más a sabiendas de que ahora le odio con toda mi alma por haberme dejado de lado por la niñata engreída de Granger y Potter.

Ahora he cambiado mucho, demasiado dirían mis padres si estuviesen vivos.

Mi gran ascenso ''social''... A principios de este año.

--------------------------------------------------------------------

Mientras que yo leía mi nuevo libro de Arthur McKinley, Maldiciones, Embrujos y otros Hechizos, el resto de chicas de mi compartimento, excluyendo a Daphne Greengrass, hablaban de lo mismo una y otra vez.

Obviaremos nombres, ya que no son nada importantes en el relato.

- ¿Habéis visto que bueno que está Draco este año?
- Claro. ¿Quién no se fijaría en él?
- Y Ron Weasley y Potter han mejorado considerablemente...
- Esos dos seguirán siendo igual de imbéciles e incultos aunque por fuera sean un dios griego - respondí sin apartar la vista de mi libro.
- ¿Os enterasteis de lo de Zabini y Malfoy con las de Beauxbatons? Muy fuerte.
- Aunque también estuvieron con varias de Howarts - miré hacia mi amiga sonriente.
- Daphne ¿tú qué opinas? - me reí.
- Que ni loca me tiraría a ninguno de esos dos después de haber pasado por las sábanas de un Gryffindor - respondió alegre - ¿Y tú Mag? - dijo en bajito sentándose enfrente - ¿Caerá alguno este año?
- No creo. El único con el que me lié el año pasado fue con Diggory, y eso que se le notaba demasiado pillado por Cho, y ya no está - me encogí de hombros - Así que no creo que este año haya mucha novedad.
- Hombre, la verdad es que este año has mejorado mucho. Ahora pareces una modelo - ambas nos reímos - Ahora hasta Weasley se fijaría en ti y dejaría de mirar a Granger.
- Por mí como si ambos se mueren - volví a bajar la vista hacia mi libro.
-¡Chicas! ¡Blaise y Draco en diez segundos!

Vi como las cuatro chicas que respiraban el mismo aire que Daphne y yo, comenzaban a peinarse con los dedos, a subirse varios centímetros la falda y a comerse varios caramelos de menta o beber zumo de calabaza para el aliento.

- ¡Hola chicas! - Blaise Zabini se apoyó en el marco de la puerta sonriente - ¿Qué tal el verano? ¿Algo que tenga que saber?
- ¡Solteras! - gritaron las cuatro niñas a la vez.
- ¿Y tú Daphne? - se sentó al lado de mi amiga mientras que Malfoy se puso a mi lado - ¿Sigues soltera?

Escuché como varias de nuestras compañeras soltaban un bufido y mi amiga se encogía de hombros.

- Sí, y espero seguir siéndolo a final de curso.
- Eso me ofende - dijo Blaise con cara de decepción - Y mucho.
- ¿Es interesante? - levanté la vista y miré que Draco estaba inclinado mirando el título del libro.
- Mucho. Y más si puedes aprender algo.
- ¿De qué va?
- ¿No sabes leer? Lo pone bien claro en el título.

Ambos nos quedamos mirando fijamente al otro con la misma cara de ''me-importas-una-mierda'' durante varios segundos.

- Bueno chicas - dijo Blaise señalándonos a Daphne y a mí - ¿Os venís a nuestro compartimento?
- No sé qué me entusiasma más, si tener a las chismosas o a Crabbe y Goyle como compañeros durante las casi dos horas que nos quedan de viaje - dije sonriendo lo más irónicamente que pude.
- No están ninguno. Les hemos echado de allí - me contestó Draco con la misma frialdad - ¿Venís o qué? No tenemos todo el día.
- Claro - contestó Daphne por ambas - Cogemos los baúles y fin.

Me levanté para coger el mío. Tengo la misma suerte que Weasley en el Bosque Prohibido hace tres años, ninguna,¿por qué? Porque estaba al lado de Draco y yo no llegaba. Puse un pie en el asiento para alzarme un poco.

- Tío... ¿Te traigo un cubo? ¿O una cámara? - me giré y vi a Draco inclinado lo más que podía mirándome las piernas embobado.
- ¿Quieres una foto? - tiré con fuerza del baúl y lo bajé - Te hubiese durado más.