Las semanas, y los meses en Hogwarts se pasaban demasiado rápido, y más si tenías que ''estudiar'' para los TIMOS desde casi principio de curso.
Pocas veces se veía la sala común vacía, pero hoy, era una de esas veces.
- Ten cojones a repetirlo de nuevo - dije soltándome de los brazos de Blaise, quien intentaba que no le partiera la boca a Pansy Parkinson de una hostia.
- ¿Por qué? ¿No te has enterado aún? - replicó con sorna - Te veía tonta Grimts, pero no hasta ese punto.
- Repítelo.
Se levantó de una de los sillones verdes con los bordes plateados que teníamos en la sala común, para ponerse a escasos diez centímetros de mí.
- Maldita sangre sucia. Eres igual de zorra que la squib de tu madre. ¿Te lo vuelvo a repetir, o ya te ha quedado claro? - Blaise me volvió a pasar sus brazos alrededor de mis hombros para no lanzarme contra ella.
- Que me tengas envidia porque ni Blaise ni Draco se fijen en ti, no es mi culpa Parkinson. Esos méritos son sólo tuyos - respondí con una gran sonrisa.
- Já. No intentes hacerme sentir mal. No lo conseguirás - dijo entre dientes.
- Envidia, envidia, envidia... No sé como te han puesto en Slytherin. Serías una gran Gryffindor.
Vi como cerraba el puño sobre su bolsillo derecho, cosa que ya estaba deseando.
- Por cierto Maggie... ¿Cómo está tu madre? Se lo debe de pasar muy bien viéndote desde la tumba ¿no? Pobrecilla... Ha acabado donde debería de haber estado desde hace mucho tiempo - se rió con esa maldita voz de pito que sólo ella tiene.
- Repítelo - susurré.
- ¿No te quedan claras las cosas a la primera? Estúpida, al igual que tu madre - se dio la vuelta.
Reaccioné ya a la defensiva. Se pueden meter conmigo, pero no con mi madre, y menos burlándose de ella.
- ¡Petrificus Totalus! - grité apuntándola con la varita en menos que cierras los ojos cuando pestañeas.
Parkinson se quedó de espaldas, mirando a las cuatro niñas que tenía como amigas, quienes me miraban sorprendidas.
- ¿Alguien más tiene algo que decir? - todas negaron rápidamente con la cabeza.
Me senté viendo como las niñas hablaban con una Parkinson cagada de miedo, a la vez que celosa.
-¡¡CHICOS!! ¡Hay bronca! - gritó uno de los novatos de primero, tal vez segundo curso.
- ¿Qué pasa? - dije bordemente.
- La profesora Trelawney y Umbridge.
Tras decir eso, Blaise y yo nos quedamos a solas en la sala.
- ¿No vas a ir? - me preguntó sentándose a mi lado.
- No. No me parece muy interesante que digamos. Y más, después del exaustivo exámen que les ha hecho esa bruja a todos los profesores. Incluyendo Snape... ¡Snape!
- Ya bueno... - agachó la cabeza.
- Me aburro... No insultar a Parkinson me aburre ¿lo sabías? - le miré, seguía con la cabeza agachada.
- Podríamos hacer algo juntos - puso su mano en mi rodilla y comenzó a besarme en el cuello.
- Estás loco - cerré los ojos - Como alguien nos pille, se nos cae el pelo.
- Lo sé. Y tú sabes que la adrenalina del momento te encanta - paró un momento y continuó mordiéndome la oreja.
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Siempre he creído en el ''don de la oportunismo'' del ser humano, pero ahora, ya está confirmado de que no puedes hacer algo sin que alguien te joda el momento.
Me entenderéis cuando os diga que estaba sentada encima de Blaise, sin camisa, al igual que él, mientras que nuestras lenguas jugueteaban la una con la otra, y notando como Zabini tenía tensas dos varitas, en lugar de una como hasta hacía escasos segundos, en el pantalón, cuando escuchamos entrar a alumnos de Slytherin en la sala común.
Por suerte, me dio por subir a las habitaciones de los chicos, y no quedarnos en la sala común como había dicho él.
- Me tengo que ir - dije cogiendo mi camisa y saliendo corriendo hacia la habitación de las chicas.
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- ¿Dónde cojones te habías metido? - dijo Daphne sentándose al lado de Blaise y dejándome el hueco de al lado de Malfoy libre.
- Digamos que tenía cosas más importantes que hacer que ver a Trelawney y a Umbridge pelearse - miré disimuladamente a Blaise quien me sonrió pícaramente.
- No te has perdido nada, la verdad - dijo aquel rubio prepotente, pero tremendamente buenorro, acercándose a mí - Aunque tienes un poco de mal gusto - me susurró al oído y luego sonrió.
Me giré y vi a Daphne y Blaise entablando una conversación con Nott y Pucey.
- ¿Celoso? - le di un leve mordisco en la oreja a Draco, a quien se le puso la piel de gallina en nanosegundos.
- Para nada... - contestó con un hilo de voz.
- Cualquiera diría lo contrario - comencé a cenar con una sonrisa triunfal en los labios.
genial esto se pone interesant x momentos sube prontito vaa??
ResponderEliminarDiooos me encantaa1 enserio es geniaal!!! subee prontoo!! besoos
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